China: un nuevo paradigma para la economía digital


“Si los datos son el nuevo petróleo, China es la nueva Arabia”.

El gigante asiático es más que un imitador implacable capaz de copiar tanto un bolso como un smartphone. Hoy representa un nuevo paradigma de desarrollo de la economía digital. Sirva como ejemplo la revolución que el país lidera en la evaluación de riesgo de crédito al consumo gracias a la ubicuidad del pago móvil.

El hóngbāo o cómo el pago móvil devoró el efectivo en China.

Existe una antigua tradición en China, el “hóngbāo”, que consiste en la entrega, entre parientes y amigos, de sobres rojos con dinero durante la celebración de su año nuevo. En 2014 Wechat lanzó una campaña en la que comunicaba que era posible enviar estos sobres en formato digital dentro de su plataforma de mensajería. Los usuarios comenzaron a utilizarla con entusiasmo. Por ejemplo, algunas personas los enviaban a los chats con amigos, dejando que el primero en abrirlo recibiera el dinero contenido en él.

El objetivo de esta campaña era que los usuarios adoptarán “Wechat pay”, su medio de pago móvil. El éxito fue rotundo y los competidores, Alibaba principalmente, no tardaron en reaccionar y lanzar sus propias campañas. De la noche a la mañana se había normalizado en China el pago móvil entre amigos, al comprar en tiendas… ¡En todas partes!

Cualquier persona que viaje hoy a China constatará como el pago por móvil ha devorado al efectivo en el gigante asiático. Y esto ha abierto una oportunidad para redefinir el riesgo de crédito al consumo.

Ant Financial o cómo redefinir el riesgo de crédito al consumo.

En 2014, coincidiendo con la campaña de los sobres rojos digitales de Wechat, su competidor Alibaba creaba Ant Financial. La nueva compañía heredaba diez años de experiencia operando el sistema de pagos de su matriz. Pero a esta misión añadía la de “democratizar” el crédito al consumo. Una gran oportunidad dado el alto porcentaje de la población que carecía de cuenta bancaria y por tanto de acceso a crédito. Pero las cosas iban a cambiar con el auge de los medios de pago móviles.

Tres años después de su lanzamiento, en 2017, el WSJ publicaba un artículo con un extraño titular: “Si quieres obtener crédito en china, recarga la batería de tu smartphone”. Detrás de la noticia estaba Ant Financial y su espectacular crecimiento. La empresa había desarrollado un perfil de riesgo crediticio de millones de consumidores utilizando toda la información de su actividad a través del móvil. Los clientes de Alibaba -más de 600 millones de usuarios móviles sólo en su plataforma de comercio electrónico- al crear una cuenta (Ali ID), daban consentimiento para que la empresa pudiera explotar sus datos móviles. Y en China esto significa información sobre citas médicas, pago del seguro del coche o de su almuerzo.

Todos estos datos ofrecían relaciones sorprendentes. Por ejemplo ¿cuál es la relación entre devolver las llamadas y la probabilidad de impago de un microcrédito? Sólo la caja negra que hay detrás de la Inteligencia Artificial que utiliza la compañía lo “sabe”, pero la hay.

Ant financial es una empresa de inteligencia artificial que se nutre de todos los datos que recoge sobre sus clientes, no de las hipótesis de ningún analista de riesgo. Y aunque el uso de algoritmos no es nuevo – ya en la década de los 50´s FICO los utilizaba para crear perfiles de riesgo-, ni los datos ni el tipo de algoritmos que se utilizan son los mismos.

Más allá de la concesión de crédito, nuevos servicios de valor añadido.

Desde que Ant Financial lanzará al mercado su evaluación de riesgo crediticio – Sesame Credit Score- los acontecimientos se han sucedido y nuevas formas de monetizar esta información están proliferando. La empresa utiliza una escala de 350 (mayor riesgo) a 950 (menor riesgo) para sintetizar el perfil de riesgo de los clientes. El valor de éste depende de aspectos como su histórico de pagos, comportamiento y preferencias online, red de contactos o características personales entre otros.

Estos perfiles no sólo se utilizan para determinar la concesión de un crédito, sino que comienzan a tener nuevos usos. Por ejemplo, para rellenar de forma automática el visado de los ciudadanos chinos que quieren ir a Canadá, en plataformas de citas online (!), en comercios que ofrecen la opción de probar antes de comprar o para evitar tener que dejar un depósito cuando se alquila algo.

En otras palabras, el perfil de riesgo crediticio sirve como input sobre el que crear servicios de valor añadido a los consumidores. Con ello, no sólo se expande las fronteras del riesgo crediticio a nuevos ámbitos, sino que consigue la cuadratura del círculo: ahora son los propios clientes quienes quieren disponer de un perfil de riesgo… Y mejorarlo. Por ejemplo, dentro del servicio que ofrece Ant Financial existe una comunidad dirigida a ayudar mediante consejos a subir su puntuación.

Pero ¿por qué China y no Kenia?

Una de las razones por las que China está liderando la revolución del riesgo crediticio se debe a que posee un mercado financiero poco desarrollado que deja fuera del mismo a un porcentaje elevado de personas. Esto explica porque en otras zonas del planeta con una situación similar se estén produciendo fenómenos parecidos. Por ejemplo, en Kenia, MPesa también se ha convertido en un medio de pago móvil ampliamente utilizado y empresas como Branch están explotando la información de todas las transacciones que generan a través del mismo. Sin embargo, el orden de magnitud de datos en China es muy superior. Solo Ali Pay, con una cuota del 50% aproximada de medios de pago móviles, produce 175 millones de transacciones diarias.

En países con sistemas financieros desarrollados también comienzan a penetrar nuevas formas de evaluar el perfil de riesgo de los clientes. Por supuesto los incumbentes, como FICO, son permeables a estas nuevas fuentes de datos y algoritmos. Pero son las Fintec las que realmente están empujando el mercado. Sin ir más lejos en España, la empresa ID Finance ofrece un perfil de riesgo crediticio alternativo. No se trata de una Fintech cualquiera, su crecimiento está siendo exponencial y durante 2018 ha recibido distintos premios que avalan su trayectoria.

China: un nuevo paradigma para la economía digital

Ha llegado el momento de dejar de pensar en China como un imitador implacable y empezar a ver al gigante asiático como lo que es: un nuevo paradigma de desarrollo de la economía digital. Quizá su modelo no sea directamente extrapolable, o quizá sí. Pero no cabe duda de que su punto de partida es ventajoso: una ingente cantidad de datos sobre las que aplicar, sin complejos, inteligencia artificial.

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